14. Echenoz

octubre 13th, 2013 § Comentarios desactivados § permalink

Narrado con cierta distancia, pero acercándose a las vísceras. Acercándose, sobre todo, a las miserias de una guerra donde poco importa su evolución sino el retrato de las trincheras y, al mismo tiempo, la vida alejada del frente. A Echenoz le bastan menos de cien páginas para concentrar en ellas la camaradería, la confusión, el asco, la suerte, el absurdo y el negocio de la guerra.

Para releer los capítulos 12 y 13, y ya puestos, todo el libro.

Pero no se abandona una guerra así como así. No hay vuelta de hoja, uno está atrapado: el enemigo delante, las ratas y los piojos encima y detrás los gendarmes.

14 Echenoz

[...] ve acercarse el suelo en el que va a estrellarse, a toda velocidad y sin más alternativa que su muerte inmediata, irreversible, sin sombra de esperanza, suelo actualmente ocupado por Jonchery-sur-Vesle, bonito pueblo de la región de Champaña-Ardenas, cuyos habitantes se denominan joncaviduliens.

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Páginas dobladas

agosto 26th, 2012 § Comentarios desactivados § permalink

En una de esas páginas dobladas que dejé tras la lectura de A la caza de una mujer, Ellroy comenta al hilo de una de sus exmujeres:

Yo carecía de su hiperbrillantez. A ella le faltaba mi lunática confianza y mi vigor. A mí, su omnívora visión del mundo en todo su bullicioso fluir. Ella carecía de mi brutal voluntad.

 

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Sótanos

agosto 24th, 2012 § Comentarios desactivados § permalink

Cara de Pez estaba deseando salir del sótano de su hermana. Había sido la casa de su madre, pero la hermana se las había apañado para quedarse con todo, la casa y la herencia, con la ayuda de un abogado. Como tenía algo de conciencia le había dejado una habitación abajo, gratis, pero sin derecho a cocina y con una candado en la puerta que llevaba al primer piso. No había mucho más que una colchón, un fogón eléctrico para cocinar, un ventilador y un váter y una ducha. Y estaba plagado de cucarachas. Aunque Cara de Pez entendía que le tratara como un perro al que no se le deja entrar en casa. Con todo lo que había decepcionado a su familia, lo entendía. Pero ningún hombre debería vivir así, ni siquiera un yonqui acabado como él.

Estos días leo El jardinero nocturno de George Pelecanos. Tras esta descripción me acordé de Bubbles en The Wire.

El jardinero nocturno

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Casi ningún día sin escribir

marzo 5th, 2011 § Comentarios desactivados § permalink

El título de la entrada lo he leído en una de las cartas que Onetti le escribió a Julio Payró y que Trilce recoge en un libro.

El trabajo diario tan estúpido y el tiempo que se pierde y el esfuerzo que es necesario hacer para “casi ningún día sin escribir”, producen crisis de desaliento.

Añadamos el tercer motivo, fallarán las fuerzas “pero se escribe y se está

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La escritura como suspensión del juicio moral

septiembre 15th, 2010 § Comentarios desactivados § permalink

Este verano, vi por primera vez una película clasificada X en la televisión, por el Canal +. Mi televisor no tiene descodificador, las imágenes en la pantalla eran borrosas, y en vez de diálogos se oía una banda sonora extraña, chisporroteos, clapoteos, una especie de lenguaje diferente, suave e ininterrumpido. Se distinguía una silueta de mujer en corsé y medias, y a un hombre. La historia era incomprensible y no se podía anticipar nada, ni los gestos ni los actos. El hombre se acercó a la mujer.

 

Hubo un primer plano, apareció el sexo de la mujer, perfectamente visible en el centelleo de la pantalla, luego el sexo del hombre, en erección, que se introdujo en el de la mujer. Durante un largo rato se fue mostrando el vaivén de los dos sexos desde varios ángulos. La polla apareció de nuevo, entre los dedos del hombre, y el esperma se derramó sobre el vientre de la mujer. Sin duda, una acaba por acostumbrarse a ver estas cosas, pero la primera vez resulta profundamente trastornadora. Han pasado siglos y más siglos, centenares de generaciones, y tan sólo ahora se puede contemplar algo así, un sexo de mujer y un sexo de hombre que se unen, el esperma; lo que no se podía contemplar casi sin morir se ha convertido en algo tan fácil de ver como un apretón de manos.

Me ha parecido que la escritura debería  tender a eso, a esta impresión que provoca la escena del acto sexual, a esta angustia y este estupor, a una suspensión del juicio moral.

Annie Ernaux, Pura Pasión.

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Tranquilo o impasible, el americano de Greene

abril 14th, 2010 § Comentarios desactivados § permalink

El americano tranquiloTranquilo o impasible, el americano de Greene es uno de los lados del triángulo que completan Fowler, periodista británico; y Phuong, la vietnamita frente a la que ambos demuestran no sólo su manera de poseer, sino su idea sobre el país.

La novela es un largo arrepentimiento que comienza y acaba con un señuelo policiaco, y transcurre en medio de una guerra que termina y otra que despunta.

El libro no se detiene, y a esta acción se suman diálogos vivos y escenas bien definidas, para que no cabecee quien madrugó. Pero también, o sobre todo, es ideológica, no ya por esas charlas sobre el colonialismo o la democracia, sino por el enfrentamiento entre los dos caracteres, idealista y cínico, que definirían a los protagonistas, pese a los matices.

Trama de ideas con Indochina de fondo.

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El poder del perro

enero 14th, 2010 § Comentarios desactivados § permalink

Cuando leo no me siento estúpido.

Y con pocas cosas disfruto más que con las novelas que me gustan, entre otras cosas porque me siento satisfecho conmingo, por la elección, como si uno, con la lectura, interviniera en la calidad del texto.

Digo todo esto, más bien intrascendente, porque hace días que me obsesiona una lectura que ya he acabado, El poder del perro. Algo más que novela negra. O no estrictamente.

Describe el narcotráfico en México y construye una historia de venganzas que se extiende, a lo largo de tantos años, que narra vidas más que sucesos. También habla de política, de Centroamérica. Bueno, tiene esa capacidad de las buenas novelas, o de las que me gustan, la de salpimentar una trama con todo tipo de conocimientos que te llevan no sólo a leer, sino también a descubrir, a saber más, de cualquier cosa, aunque sea para nada y mientras tanto, mientras dura el libro.

 

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El poder del perro

enero 14th, 2010 § Comentarios desactivados § permalink

El poder del perrroAdmiro a los escritores de novela negra.

Soy un lector infiel de cualquier género, necesito variedad. también influye el carácter, ya saben, los erizos y las zorras de Isaiah Berlin, en versión personas normales: hay quienes se centran en algo y ordenan su mundo desde aquel centro, y quienes picotean.

Picoteo.

Los admiro porque son capaces de escribir sobre aquello que siempre les gustó leer. y eso es tanto como arrastrar tu infancia o tu adolescencia a tu escritorio cada vez que te sientas en él para escribir.

También habrá quien haga ejercicios de estilo, cierto, que se apunte tanto a la negra como a la histórica. No tengo opinión.

Digo todo esto, más bien intrascendente, porque hace días que me obsesiona una lectura que ya he acabado, El poder del perro. Algo más que negra. O no estrictamente.

Describe el narcotráfico en México y construye una historia de venganzas que se extiende, a lo largo de tantos años, que narra vidas más que sucesos. También habla de política, de Centroamérica. Bueno, tiene esa capacidad de las buenas novelas, o de las que me gustan, la de salpimentar una trama con todo tipo de conocimientos que te llevan no sólo a leer, sino también a descubrir.

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Edith Wharton, La renuncia. El secreto

noviembre 11th, 2009 § Comentarios desactivados § permalink

Demasiada casualidad, es posible. Pero el motivo por el que me interesa la lectura de la renuncia es otro.

El secreto.

Abandonada ya a la rutinaria espera, en una vida que ella imaginó de otra forma con aquella decisión tajante como fue dejar a su marido, que le sirvió más para huir que para encontrar el amor, Kate Clephane recibe la oportunidad y recupera aquello que más echaba en falta: el contacto con su hija.

Pronto tendrá algo que ocultar.

La madre guarda un secreto (aún me faltan cien páginas, pero que lo revele o no ya da igual), un secreto que le esconde a su hija por no hacerle daño. aunque más bien es ella quien se protege tras él.

Es entonces cuando el miedo a la pérdida, contenido en aquel secreto, le conduce a otra espera. pero ya no es ella de quien depende el tiempo, sino de su hija.

Por eso no basta con tomar la vida y acelerar, también debemos acostumbrarnos a ese ritmo, tan pausado, del secreto.

La renuncia

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Edith Wharton, La renuncia

noviembre 11th, 2009 § Comentarios desactivados § permalink


Demasiada casualidad, es posible. Pero el motivo por el que me interesa la lectura de La renuncia es otro.

El secreto.

Abandonada ya a la rutinaria espera, en una vida que ella imaginó de otra forma, con aquella decisión tajante como fue dejar a su marido, que le sirvió más para huir que para encontrar el amor; Kate Clephane recibe la oportunidad y recupera aquello que más echaba en falta, el contacto con su hija.

Pronto tendrá algo que ocultar.

La madre guarda un secreto (aún me faltan cien páginas, pero que lo revele o no ya da igual), un secreto que le esconde a su hija por no hacerle daño. Aunque más bien es ella quien se protege tras él.

Es entonces cuando el miedo a la pérdida, contenido en aquel secreto, le conduce a otra espera, pero ya no es ella de quien depende el tiempo, sino de su hija.

Por eso no basta con tomar la vida y acelerar, también debemos acostumbrarnos a ese ritmo, tan pausado, del secreto.

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