Pyonyang

agosto 13th, 2006 § Comentarios desactivados § permalink

El desconocimiento: llegué tarde al cómic porque nadie me explicó que podían contarse historias que no fuesen fantásticas o infantiles con viñetas y textos. En las bibliotecas ese otro cómic no existía, tan sólo superhumores; ningún profesor en el bachillerato nos animó a leer Maus, por ejemplo, que se publicó por aquella época, e imagino que con alguna mención en los periódicos, por eso de ganar el Pulitzer. Las personas que me rodeaban no leían, y no leían cómic. En la universidad ya leían, pero no leían cómic. Nadie que conociera lo hacía. Invisible.

La manipulación: leo Pyonyang, Guy Delisle, la historia de un dibujante canadiense que debe pasar un tiempo en Corea del Norte como supervisor de una serie de dibujos animados europea deslocalizada en aquella capital. La descripción de su vida diaria allí acapara el relato, que pronto se convierte en la vida de cualquiera dentro de una ficción, al describirnos un país que ha creado una existencia paralela que sólo puede sobrevivir aislado del mundo.

(De paréntesis: del cómic citado me chirría que elija 1984 como lectura para llevarse allí y regalársela a su traductor coreano. Esa manía que tenemos algunos por escaparnos de lo evidente. Y sin embargo, no estaría de más que un chaval de diecisiete pudiera llegar al libro de Orwell gracias a esta referencia. Bueno, cosas de ese didactismo que también padezco.)

La curiosidad: un motor de búsqueda más importante que Google.

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