Casi ningún día sin escribir

marzo 5th, 2011 § Comentarios desactivados § permalink

El título de la entrada lo he leído en una de las cartas que Onetti le escribió a Julio Payró y que Trilce recoge en un libro.

El trabajo diario tan estúpido y el tiempo que se pierde y el esfuerzo que es necesario hacer para “casi ningún día sin escribir”, producen crisis de desaliento.

Añadamos el tercer motivo, fallarán las fuerzas “pero se escribe y se está

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Ayer, de Kristof

julio 21st, 2009 § Comentarios desactivados § permalink

Levantarse cada día y recordar, cada día, nuestro ensueño. Otra clase de condena.

 

Dos años después de la partida de Caroline nació mi hija Line. Un año más tarde nació mi hijo Tobías.
Los llevamos a la guardería por la mañana. Vamos a recogerlos por la tarde.
Mi mujer, Yolande, es una madre ejemplar.
Yo sigo trabajando en la fábrica de relojería.
En el primer pueblo no se sube nadie al autobús.
Ya no escribo.

 

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El gabinete de un aficionado, Perec

diciembre 26th, 2008 § Comentarios desactivados § permalink

The Gallery of Cornelis van der Geest

Los detalles son imprescindibles en cualquier mentira, mezclar datos ciertos con otros falsos también, añadir números exactos, citas precisas, utilizar siempre el lenguaje más apropiado, popular o científico, hasta parapetarse con todo lo necesario en una aventura que, si no fuera por la vanidad de quien miente, crecería como verdad. Pero el talento se resiste a no ser admirado.

Después de leer El gabinete de un aficionado, de Perec.

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Fuera de la ley

abril 17th, 2005 § Comentarios desactivados § permalink

Enrique Bernárdez nunca entrará en la RAE.

Recuerde que el eslogan de la Real Academia Española es “limpia, fija, y da esplendor”. Lo de fijar es peliagudo porque se puede entender de dos formas: “fijar lo que hay”, poner por escrito el uso real de los hablantes (que es lo único que existe); o bien “fijar para que no cambie”, que es como proclamar que hemos encontrado el elixir de la eterna juventud y castigar al que envejece.

Y seguirá contra la RAE, y con argumentos para todo aquel inmovilista de cualquier tiempo pasado, que ya no se quitará el sombrero en presencia de una dama pero todavía columniza sobre el empobrecimiento de la lengua.

También en este artículo (pinchen es breve) para desmitificar los tonos de blanco de los esquimales.

Batallaremos más veces.

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Conexiones

abril 14th, 2005 § Comentarios desactivados § permalink

Paseo por el mundo y descubro un blog con Sauce piquante que ya me gustaría por aquí. Correctores de Le Monde atentos a cómo se escribe. Me dentengo en uno de los post, puntuando, y recuerdo que uno de estos días tengo que ir a una librería para echarle un vistazo (paso previo a la compra) al libro de Jose Antonio Millán.

Y no me resisto a cortar y pegar un avance, reivindicación del paréntesis:

¿Para qué sirve la puntuación? Para introducir descansos en el habla (pero no se descansa en cada signo, y se puede descansar donde no hay signos), para deshacer ambigüedades (pero no todas se pueden eliminar mediante la puntuación, ni ésta es el único modo de hacerlo), para hacer patente la estructura sintáctica de la oración (pero esto se hace también por otros medios), para marcar el ritmo y la melodía de la frase (aunque no todos los signos tienen estos efectos), para distinguir sentidos o usos especiales de ciertas palabras (pero para eso se pueden usar también tipos de letra, como la cursiva), para citar palabras de otro separándolas de las propias (pero eso se logra también con tamaños de letra y sangrados), para transmitir estados de ánimo o posturas ante lo que se dice o escribe (pero no todos tienen un correlato en la puntuación, ni éste es único), para señalar la arquitectura del texto (pero eso también lo hacen los blancos, y las mayúsculas).

 

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